Pocas noticias me habían "enganchando" tanto como la de las elecciones presidenciales en Irán. Al igual que la mayoría, no he podido disimular mi sorpresa al ver que, una vez más, gana Mahmoud Ahmedineyad. Parecía que la población apostaba por el cambio, parecía que los que más apoyaban esta idea eran las mujeres y los jóvenes, parecía que había más mujeres que hombres, y más jóvenes que viejos. Al final, declaran a Mahmoud, una vez, Presidente de la República Islámica de Irán.No es fácil que una noticia así pase desapercibida. Irán se ha convertido en un país fuerte y hasta cierto punto, avanzado (comparado con el resto de los países musulmanes, es uno de los países musulmanes con más Universidades, a modo de ejemplo), pero en el país, lamentablemente, tiene lugar un enorme choque entre este avance por un lado, y un tremendo retroceso en los derechos humanos y las libertades personales, llevado a su máxima expresión con este hombre.
He estado mirando un poco la prensa y es un poco fuerte a lo que el pueblo está dispuesto a llegar para conquitar (o reconquistar) unos derechos básicos como la libertad de elegir a su digirente. En El País hay un joven estudiante europeo que transmite cada x tiempo las noticias de lo que va pasando ahí (manifestaciones, enfrentamientos con la policía, muertes, gritos, etc.).
Es curioso también que Twitter retrasara la actualización de su sistema 24 horas para poder ayudar a los manifestantes iraníes. Como Twitter, otras redes sociales (Facebook) se están convirtiendo en punto de encuentro para jóvenes opositores a Ahmedineyad. Pero habrá que ver lo que duran antes de que el Gobierno Iraní las censure, como ha hecho con la prensa internacional.
Me ha llamado la atención, también, algunas convocatorias de manifestaciones internacionales en países como Francia, Alemania, EE.UU, Suiza, etc.
Una nueva revolución iraní se asoma.













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